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El cancer de todo emprendedor y de la sociedad: La formación y los comerciales

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Juan Pablo Giron Lingan


Siempre converso con muchas personas sobre diversos temas, sin embargo existe uno recurrente que siempre genera interés a todos y que además se encuentra presente en nuestra sociedad y de alguna manera siempre nos toca de cerca: nuestros grandes problemas como sociedad y como solucionarlos.

Existe una lista amplia de problemas en nuestra sociedad y muchos de ellos (la mayoría) me parece que tienen un inicio en una raíz simple y básica: nuestra formación complementado gracias a lo que recibimos a lo largo de nuestra vida: los medios de comunicación.

Podemos enumerar muchos problemas de la sociedad como la delincuencia evidenciada en el robo, en la corrupción, la drogadicción, el alcoholismo, la prostitución, etc. También podemos enumerar otros problemas no tan extremos como el egoísmo, la viveza, la mentira, el engaño, entre muchos más.

Y todos estos problemas tienen un origen simple, aunque un poco inocente, y que nunca somos capaces de cambiar, me refiero a nuestra educación y los medios de comunicación.

El Problema de la Educación

El proceso de educación que se realiza en las aulas, que parte por la premisa de calificar y generar un ranking (escala de puestos) para identificar a “los mejores” genera al mismo tiempo una lista inversa llamada “los peores”. Se nos forman desde pequeños para ser “los mejores” en aquellos ranking que se definen en las aulas con el pretexto de medir el aprendizaje de habilidades y conceptos que serán útiles para la vida. Se genera y fomenta una obsesión compulsiva en todos los niños en lograr los primeros puestos. ¿No me crees? Piensa cuando llegabas a casa con una “mala” calificación.

Aquellos que logran esos primeros puestos son recompensados por todos, mientras los que no, simplemente son sancionados de cualquier forma posible desde el salón de clases hasta lo más interno de la familia. Es obvio que en un ranking nunca todos podrán estar entre los mejores. Es obvio que ese maldito ranking es lo que empieza a definir nuestra sociedad como un sistema discriminador, selector y destructivo.

Esto se evidencia ya que a cualquier individuo de nuestra compulsiva sociedad no le gusta “perder” (lo que es sinónimo de no estar en el top del ranking). A nadie le gusta ser último en cualquier cosa (por ejemplo la cola del pan o del banco) e incluso no nos gusta hacer cola. A nadie le gusta ceder y compartir. Dicho de otra manera, nadie se encuentra dispuesto a dejar de luchar por ser el primer puesto en todo lo que relativo a la vida en sociedad podemos.

Haz este simple experimento en tu entorno social. Empezando en frívolas discusiones sobre cuál proyecto (carretera, hospital, colegio, etc) debería priorizar un gobierno para beneficio de sus ciudadanos; o pasando por cuál candidato debería ganar las elecciones; qué acción debería realizar un ministro, un alcalde, un policía, un congresista, etc para ser “mejor”. Nos pasamos la vida pensando que nuestra opinión es la más importante y válida (esta en el primer puesto del ranking) y que todos deben pensar igual.

La respuesta es más que obvia. Vamos por el mundo chocando con todos porque nadie piensa igual a nosotros. No nos gusta que nos digan que nuestra idea realmente no esta en el top de los ranking y que incluso es una “mala” idea.

Pasa lo mismo con tu ropa, tus cosas, tus costumbres, tus ideas, etc. Siempre andas buscando “lo mejor” para ti. Quieres todo lo que está catalogado como top de aquellos rankings inventados por sabe dios quien. Y por eso andas en disputa con todos quienes te rodean. Desde la “calidad” de la ropa que compras, el modelo de carro que manejas, la comida y/o restaurant que frecuentas, los lugares donde vas a “pasar el rato”, el tamaño y “nivel” de tu casa, etc. Siempre andas compitiendo inconscientemente por todo con todos. Y esto es resultado de que cuando eras un pequeño niño inocente de algunos años de edad y te programaron el cerebro para vivir con rankings de mejor a peor para calificar todo lo que te rodea en esos rankings.

Sucede que muy pocas personas en la sociedad se alegran cuando alguien logra obtener algo mejor que uno mismo. ¿Acaso te alegras cuando tu amigo, vecino o conocido tiene un mejor auto que el tuyo? ¿Acaso cuando tienen una mejor casa? ¿Te has dado cuenta que tan mezquino se puede llegar a ser cuando te enteras que otros están en un mejor “ranking” que el tuyo?. Si tu eres de esas personas, entonces eres de ese pequeño grupo que aún lleva la esperanza y felicidad hacia todos los demás. El resto vive odiando, comparando y envidiando lo que el resto logra cuando es “mejor” que lo que uno tiene.

El Problema de los Medios de Comunicación

Luego de todo el problema de formación, tenemos el segundo gran problema, los medios de comunicación. Y es seguro que pensarás en programas de TV basura, noticieros sensacionalistas, novelas retrogradas y cuando demás tema te creiste cuando aquellos mismos medios te decían cual era el problema. Es cómico que no hayas reparado que son los mismos medios de comunicación los que te hacen “ver” cual es el problema de los mismos medios de comunicación. ¿Irónico? Ahora entenderás.

El verdadero problema de los medios de comunicación son unos pequeños videos muy cortos y que bajo la lupa de calidad, moralidad, y demás revisiones pasan desapercibidos; pudiendo también ser vayas impresas en las calles de la ciudad; o cuadrados insertados en las páginas web en internet, diarios o revistas impresas, etc. Me refiero a los comerciales. Todo tipo de comerciales ya sea de televisión, radio, periódicos, vallas publicitarias y demás.

Cuando hace mucho tiempo se definió el marketing como una forma de comunicar productos a la sociedad para cubrir las necesidades de la misma sociedad todo andaba relativamente bien. Pero en algún punto de la historia se decidió modificar esta definición y ya no se buscó “cubrir” las necesidades de la sociedad; todo lo contrato se buscó como objetivo supremo “crear” necesidades donde no existían.

Y con este gran cambio se busca que la publicidad (comerciales) cree necesidades allí donde realmente no las necesitas. ¿No me crees? Y es que todo comercial se puede resumir en la siguiente frase: “Tu apestas, eres gordo, feo, chato, viejo (cualquier adjetivo negativo y que te aleje de tu felicidad) pero todo se soluciona comprando mi producto”. Aplica esta frase a todo comercial que tengas delante tuyo y verás. Desde comprar gaseosa, ropa, comida, hasta el modelo de auto, la casa, el trabajo, etc. Todo se vuelve un ritual en respuesta a esos comerciales.

El caso más evidente es la compra de telefonos celulares. Tu teléfono funciona bien, pero como no tiene el ultmo modelo que contesta las llamadas con tu voz y no puedes contestar en la ducha mientras tu jefe te llama, necesitas comprarte un nuevo teléfono. ¿Ya recuerdas el comercial? Obvio no todos caen con el mismo comercial, pero entre los cientos de miles de comerciales diseñados para toda la sociedad, vamos cayendo en algunos y gradualmente toda la sociedad queda sumergida en deseos productos de necesidades que no existían.

Es curioso que la mayoría (por no decir todos) le sea difícil ahorrar el sueldo e incluso llegar a fin de mes. Apenas alguien tiene dinero en las manos, automáticamente ya sabe que va a comprar. Algunos incluso antes de recibirlo. El resultado es ahorro cero.

Piensalo bien. Si un comercial busca en resumen destruir tu autoestima a cambio de decirte que su producto te genera felicidad, entonces el objetivo máximo del marketing se vuelve en destruir autoestima sistemáticamente en nuestra sociedad. Y esto se evidencia cuando alguien tiene un producto de “mejor” nivel que el tuyo (según esos rankings que sabe dios quien creó). Mayormente sentirás angustia y/o cualquier sentimiento contrario a la felicidad.

Si sumas el tiempo que pasas durante tu vida frente a comerciales de todo tipo, observarás que es más tiempo del que pasas en aulas estudiando. La diferencia se encuentra en que los comerciales son multimedia, a todo color y con muchas personas llamativas llamados “modelos”, incluso muchas veces se exacerban los desnudos, caderas, pechos y demás para captar tu atención. ¿Te imaginas si un profesor tuviera ese nivel de atención de un estudiante? Tal vez habría que incluir algunas curvas en los salones.

Es claro que los comerciales generan un gran efecto en cada uno de nosotros y ese efecto es realmente negativo. Cuando un comercial logra su objetivo significa que han destruido la autoestima de las personas y les prometen devolverles esa autoestima comprando el producto promocionado. Piensa en Apple y sus iphones. ¿Ahora lo entiendes?

Lo que sucede es que algunos podrán comprar todo lo que los comerciales les “venden”, bien por ellos. Luego están el resto de los que no pueden comprar. Algunos de ellos se endeudarán con los bancos para hacerlo mientras que los que no pueden endeudarse comenzarán a robar, en las distintas formas de robo que puede haber (desde carteras, autos, bancos, hasta las arcas del gobierno). Aquellos que no puedan endeudarse generarán delincuencia y corrupción.

Piensalo bien, ¿Tu crees que un drogadicto puede planificar un secuestro? ¿Asaltar un banco?. Piensalo bien, ¿Por qué piensas que un presidente regional, un juez, un policía, etc quiere más dinero? La respuestas es porque no le alcanza. Algunos robarán unas cuantas monedas, otros millones de ellas, pero todos ellos hacen lo mismo. Querer comprar esos productos que vieron y que quieren tener. Si no ¿Para que más vas a querer robar?

Más aún, si mides el efecto social de tener ciudadanos con la autoestima baja, verás que esto refuerza los problemas sociales que tenemos. Una persona con la autoestima baja no puede sostener buenas relaciones familiares, maritales, sociales, laborales y de todo tipo que puedan existir. Será infeliz y eso será lo que compartirá con todos. Al mismo tiempo que para intentar sentirse mejor buscará en su ranking a aquellos que se encuentren debajo de él e intentará engañarse pensando que esta “mejor” que ellos. El resultado es que todos nos presionamos a subir en el ranking de lo que sea que quieras medir y presionamos a los demás a hacerlo cuando nosotros estamos arriba en el ranking, pero no nos gusta cuando alguien que esta mas arriba lo hace con nosotros. ¿Curioso no?

Esto es importante, porque muchas de estas personas inician sus emprendimientos porque piensan que tendran “mas dinero” y podrán ubicarse en una mejor posición del ranking haciendo sus emprendimientos. Y el resultado es más que obvio. Esas personas fracasarán, y lo harán porque viven mirando no las oportunidades, sino lo que no pueden tener. Viven comparando a los demás en vez de identificar oportunidades en donde todos ganen (y tu emprendimiento también lo haga), es decir tienen una miopía de negocios y por ella están condenados a fracasar.

Foto: Un claro ejemplo de un producto "nuevo" de la misma versión.

One Response so far.

  1. BUEN ARTICULO. Tambien recomiendo el libro digital: "ACTIVE SU NEURONA EMPRENDEDORA" de JUAN CARLOS VELEZ. Solo lo vende al mundo CEATECI : ver http://www.ceateci.net Ingrese al link y vea porque lo recomiendo,. SALUDOS

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