sábado 23 de enero de 2010
¿En que momento se arreglo el Peru?
lunes 4 de enero de 2010
La Meta
Fotografia: Juan Pablo R. Giron Lingan / Camino a dictar un curso de negocios para una comunidad campesina en Chachapoyas, la meta esta al final del camino y recorrerlo a una velocidad aceptable.
viernes 27 de noviembre de 2009
Educación versus Aprendizaje
Jonas Salk, médico e inventor de la vacuna contra la polio, escribió en 1972 sobre la compleja interrelación entre la posibilidad, elección, cambios y retos que anima y hace posible toda la vida y eso enriquece y caracteriza la vida humana. Antes que un niño ingrese a un nido el tiene ya aprendido muy detalladamente al menos un idioma, aprendido en gran detalle aspectos fundamentales del mundo social y físico, ha formado amistades y creado relaciones personales con otras personas, cercanas o lejanas, sin olvidar que ha aprendido ya importantes lecciones sobre la vida. Aun así, uno puede impresionarse por la gran curiosidad de un niño acerca de las cosas del mundo, la forma en cómo ve que las cosas funcionan, y la gran pregunta final con la que siempre termina preguntando a los demás… ¿Por qué?.
En algunas instituciones, como la fundación Kauffman se busca entrenar a la siguiente generación de emprendedores y trabajadores para tener éxito en lo económico, social y en la vida diaria. Para ello, como no es posible identificar con anticipación que persona joven se convertirá en el siguiente emprendedor exitoso, ni a qué edad el espíritu emprendedor crecerá en el, se cree que la disposición, los hábitos de pensamiento, habilidades y el conocimiento que adquieran pueden beneficiar a todos.
El éxito de un futuro emprendedor requiere fluidez en habilidades, conceptos, solución de problemas, toma de decisiones, y juicio que son aplicados diariamente en el reino de la ciencia (incluyendo las matemáticas), ingeniería, tecnología y diseño. Familiarizarse explicita y tácitamente con el mundo diseñado por el hombre y entenderlo (ej., el mundo de la tecnología) es el conocimiento fundamentalmente esencial para vivir y tener una activa participación en el mundo como un emprendedor, líder y contribuidor económico, espiritual y social para la sociedad en la que vivimos.
Esto nos lleva a la pregunta de ¿Cuáles habilidades, capacidades, disposiciones y conocimiento deben ser alentados y desarrollados en los estudiantes?.
Encontramos útil mantener siempre el concepto de aprender como el foco central de cómo pensamos acerca de, las evaluaciones, planificamientos y como ejecutar las donaciones relacionadas a los niños y jóvenes.
El aprendizaje es un concepto con connotaciones más amplias y aplicables que la educación – un mundo que conjura inmediatamente un conjunto particular de estructuras y funciones que son el resultados fortuito de la historia, cultura, poder político, geográfico, económico y sociológico. El aprendizaje es un aspecto fundamental de la vida humana en todos nuestros días en la tierra y provee un punto de vinculación entre nuestras vidas como ciudadanos, empleados, dueños de empresas y criaturas sociabilizables.
Existe mucho sobre lo que no sabemos acerca de cómo las personas aprenden, ya sea a nivel fisiológico fundamental de la percepción, atención y memoria o en la más cognoscitiva dimensión de la orientación por objetivos, solución de problemas, procesamiento de información, organización, y toma de decisiones. Es así que partiendo de lo que se conoce, algunas instituciones, como la Fundación Kauffman busca o desarrolla programas o estrategias que involucren a los niños y personas jóvenes en el mundo real, mediante formas de aprendizaje como:
- Programas de trabajo “con las manos”
- Internados y pasantías mediante empresas
- Experiencias inmersivas o en línea
- Educación móvil
Solo en esta forma de pensar podemos mirar nuevas formas para solucionar nuestros problemas educativos, problemas que van mas allá de nuestras fronteras como país, y pensando en nuestra región y porque no el mundo.
Fotografia: Juan Pablo R. Giron Lingan / Jugando Wii y aprendiendo a corrrer a alta velocidad con juegos de simulacion muy reales.
martes 13 de octubre de 2009
Lo que se “debe” hacer!
Siempre he escuchado esta frase de muchas personas y hoy por hoy estoy un poco cansado de seguir escuchándola de personas que solo se limitan a ello; al mismo tiempo que nunca han empezado siquiera algo para cambiar ellos mismos lo que con tanto esmero le reclaman a todos los demás se debe hacer.
Somos experto es indicar lo que la persona sentada a nuestro lado “debe” hacer. Brindamos indicaciones detalladas, sugerencias complejas, ordenes definitivas cuando nos piden opiniones a problemas que pueden ser cotidianos o también transcendentales. Al mismo tiempo criticamos rápidamente a las personas que desafían nuestros comentarios, culpándolos de sus problemas, y asegurando que no existe otra forma de solución posible que no sea la que le indicamos como una orden en plana guerra.
Y es que todo el mundo se imagina un director de orquesta con cien personas a su mando, cuando en la realidad no hay más que ella misma para hacer las cosas y tomar acción.
¿Es tan difícil entender que el que debe cambiar es uno mismo y no los demás?
Lo que sucede, a mi parecer, es que enfrentamos la facilidad de acusar a los demás por nuestra frustración ante nuestro miedo de hacer las cosas diferentes. Siempre pedimos a los demás ser diferentes y cambiar para lograr los objetivos (un mundo mejor, una mejor profesión, mejor rendimiento académico, etc.), pero nunca queremos ser nosotros lo que cambiemos. Vivimos acusando a los demás por las miserias de nuestra realidad y nos vemos a nosotros mismos como pequeños seres insignificantes que no somos capaces de lograr el más mínimo cambio en aquellas cosas que deseamos con ansias cambiar.
Ya estoy harto de aquellos que siempre me piden hacer cosas pero que no han hecho nada. Creo que debemos empezar con el ejemplo.
Vivimos en la sociedad de “lo que se debe hacer”, ya que somos expertos en ello. ¿Cuándo entenderemos que cada uno de nosotros debe empezar con acciones concretas, aunque pequeñas, para lograr el cambio que queremos. Y para ello solo debemos empezar a confiar en nosotros mismos y en que las acciones que hacemos, por pequeñas que sean, sumadas en el tiempo nos llevaran al objetivo que buscamos. Sin embargo necesitamos confiar y creer en ello, algo que no es muy común en nosotros, mas aun considerando que siempre pedimos ver algo para creer en ello.
¿Es posible creer en algo que no hemos podido ver o comprobar?
Hemos sido educados para ver las cosas que existen a nuestro entorno y verificarlas para asegurar que allí están. Pero hemos caído en el error de creer que solo las cosas que podemos sentir o ver son las únicas que existen y que pueden ser realidad.
Pedir a una persona de la edad media poder identificar los rayos x, que son muy comúnmente usados en la actualidad en las radiografías, hubiera sido algo imposible. Hablar de fuego antes de su descubrimiento debe haber sido muy difícil sobre todo con un idioma tan primitivo de aquellas personas en evolución que eran nuestros antepasados. Romper la barrera del sonido, la tecnología de los teléfonos celulares, la clonación y muchas cosas más que ahora son tan cotidianas.
La historia de la humanidad está llena de ejemplos que nos recuerdan lo incrédulos que somos y que ello nos limita a avanzar.
Sin embargo no pido que creamos que podemos inventar la revolución científica como un viaje a la velocidad de la luz, la tele transportación, el energía de fusión y descubrir más partículas elementales. Lo único que pido es creer que podemos hacer las cosas mejor y que si cada uno de nosotros empezamos a cambiar y hacer las cosas que pedimos a los demás podremos lograr cambios radicales en nuestra sociedad, ya que toda gran hazaña es simplemente la suma de muchas pequeñas acciones.
¿Cómo se relaciona el tiempo con esto?
Es muy simple. Un día conversando con mi amigo José, el me comento una idea muy interesante sobre como realmente entendemos el tiempo. Me puso el siguiente ejemplo:
“Pídele a un niño de cinco años, que espere el próximo año, para hacer algo (puede ser un viaje, un regalo, o simplemente cualquier cosa) y veras que el pobre se desesperara. Pídele a una persona mayor, de más de cincuenta años lo mismo, y veras como te dice… ok!”Cuando somos jóvenes medimos el tiempo basado en lo que hemos vivido, y por ello para un niño de cinco años, esperar un año es como esperar un quinto de toda su vida. Mientras que a una persona de cincuenta años, es esperar solo un cincuentavo de su vida. Es por ello que las personas con gran experiencia y edad planifican a largo plazo con mejor efectividad que un joven inexperto desesperado por conseguir las cosas rápido.
Y es por esto que no podemos esperar a ver el resultado de pequeñas acciones en un periodo de tiempo, porque simplemente queremos lograr las cosas rápido.

