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La gran mentira de las startups: El Derrumbe Existencial de San Francisco


Startups, gentrificación, hipsters, millennials, apagan la identidad única de la ciudad californiana

POR DANI GARCÍA ( @DANIGARCIAUSA )

La gran mentira de las startups

«Es la época más triste de la historia de esta ciudad». La marihuana zarandea a Marc; esta tarde ha fumado más de lo normal. «Esta es una ciudad romántica que está siendo arrasada por todo este rollo de la tecnología», vocaliza sorprendentemente bien. En su silueta perenne con el porro y viendo a los Giants, este profesor cuarentón de escritura en UCSF tambalea su estatura antiamericana lamentándose de que está demasiado colocado, pero no le falta razón: San Francisco es una ciudad que está perdiendo su alma.

La ciudad del norte de California se ha construido siempre sobre pioneros. Pocas horas después del devastador terremoto de 1906, los sanfranciscans ya estaban construyendo sus nuevas casas. Pero las explosiones económicas siempre han sido por oleadas: la fiebre del oro, los hippies, el boom del puntocom y, ahora, las startups. «Yo viví el puntocom y la gente de ahora es como más sosa. Por entonces había fiestas en todos lados porque los jóvenes ganaban dinero y lo celebraban. Pero…¿ahora? Solo están preocupados en crear proyectos, no tienen tiempo para vivir». Irene, natural de Chicago, trabaja en una ONG que asiste por la noche a los sintechos de la ciudad, cerca de 6.500 según reportes de las autoridades locales. Muchos de ellos duermen en SoMa (South of Market), la zona por excelencia de los techies desde que el gobierno de la ciudad respaldara hace tres años un programa para traer Silicon Valley al corazón de San Francisco. Charlamos bajo el penetrante frío de la bahía, en Market Street, donde presenciamos cómo son «desalojados» de las calles a las cuatro y media de la madrugada por trabajadores del Ayuntamiento, un par de horas antes de que jóvenes millennials, la mayoría llegados a California de otras partes del país y del mundo, recorran estas calles para seguir codiciando una porción de éxito.

«El dinero de la tecnología está destripando la personalidad, estética y carácter original y único»

El movimiento antitecnología empieza a generalizarse, especialmente en los habitantes nativos de San Francisco cabreados por los alquileres desorbitantes que han traído las startups. Pero sobre todo porque creen que todo ese dinero está destripando la personalidad y estética original y única por las que siempre se ha conocido a San Francisco, gente agradable, cálida y con una vida laid-back (relajada).

—¿Ves a la gente de este bar? –me dice mi amigo Isaac, prototipo de californiano del área con predisposición innata al buen rollo.

Estamos en un bar estándar de Mission District, solapada al oeste de SoMa, un hervidero y referente hipster internacional.

—Esta no es mi gente, no me siento identificado. Programadores, financieros… no son de aquí. Los que somos de San Francisco ya no podemos permitirnos vivir aquí por esta gente.

No tardamos en movernos de bar en este comienzo de la noche. De camino nos asalta a la vista un complejo de apartamentos de lujo que, arquitectónicamente, asesina el paisaje.

—Esta es la mierda de la que te hablo —sube la voz—, una macarrada de Miami Beach en medio de ‘La Misión’.

Llegamos al típico dive (cutre) bar americano. Pedimos turno para el billar y bebemos unas Tecates que sirven directamente en lata, cerveza mexicana y la más barata en cualquier bar entre las varias opciones que suele haber. Llega Tyler, amigo de Isaac, clásica silueta surfera y cálido de palabra como cualquier nativo del norte de California.

—Me crié cerca de aquí, en una familia de clase media —me dice Tyler—, ahora no puedo. Tengo 26 años, si quisiera formar una familia aún menos. No es solo el alquiler, son las escuelas, ir a un restaurante… las cosas básicas. Como otros amigos de familia trabajadora, me he tenido que mudar a Oakland.

«¿Qué ha ocurrido con el espíritu iconoclasta de San Francisco?»

San Francisco es el nuevo epicentro mediático de la innovación, el consumo desatado y los alquileres desproporcionados. Una ciudad que era el campo de cultivo de la contracultura es ahora inhabitable para la mayoría de la gente normal, está siendo estrangulada. ¿Qué ha ocurrido con el espíritu iconoclasta de San Francisco? La razón originaria que, posteriormente, ramifica en otras muchas: las startups.

Las startups ya no se crean por ex directivos de Microsoft de polo y pantalones chinos. Todos somos CEO, CMO, CCO… Un vagón de metro puede ser un sitio para hacer coworking. Se dice treinta veces al día ‘social’ y veinte ‘startup’. Se pivota, se pivota y después se pivota. No se concibe una oficina sin mesa de ping-pong, videoconsola de los noventa, piscina de bolas, sillones en forma de huevo y puffs. A veces hay más becarios que empleados, por supuesto sin pagar, incluso existe la figura del metabecario, el becario sin salario que aspira a un puesto de becario con salario.


Your Loan Isn't Your Life

Un estereotipo general retratado con comicidad objetiva en la reciente serie de la HBO Silicon Valley y que se ha propagado con éxito para seguir engrasando el sistema económico. Mientras, la realidad es que muchas startups, que ni siquiera han hecho un dólar en ventas, han sido vendidas por millones (Instagram), se producen fiascos de 25 millones de dólares (Clinkle) o algunos niños-bien adiestrados por ese mensaje de avaricia —«tu trozo de éxito en este mundo»— vocean públicamente que les parece «grotesco» que haya vagabundos en la calle de su oficina, Market Street (unas declaraciones desafortunadas del CEO de AngelHack, Greg Gopman). Es el molde del tech bro (el emprendedor tecnológico macho alfa) en San Francisco. En Nueva York, la gente de Wall Street saben que son unos capullos, les gusta. En Los Ángeles, viven a gusto en su superficialidad, la reconocen y disfrutan. En San Francisco, los techies creen que están salvando el mundo con sus startups.

—La gran mentira de las startups —dice Marc encuadrando la frase sobre el aire con sus manos.
Estoy en el despacho de Marc en UCSF. Ahora no está fumado por razones obvias y me pide consejo sobre cómo encarar una clase de escritura con alumnos de habla no inglesa mientras entremezcla titulares propios de una persona que conoce esta ciudad desde hace 43 años.

—Viene a ser lo mismo que los carroñeros avariciosos de Wall Street de la Generación X. Ha cambiado la forma de trabajar, sí, pero no la fría ambición por el dinero y el deshumanizante concepto del éxito. Son cínicos, buscan una porción de éxito a costa de todo, y no tienen una vida normal con tiempo libre.

«Entre el 80-90% de las startups fracasan, mientras que el 44% de las PYMEs salen adelante»

Entre el 80 y 90% de startups fracasan en sus primeros años de vida en Estados Unidos, mientras que el 44% de los pequeños y medianos negocios, las que se han llamado ‘mi negocio’ de toda la vida, sobreviven en los primeros cinco años de vida según datos gubernamentales. Da la sensación de que las startups no son más que otro alimento de la imparable rueda del neoliberalismo.

El guión de la gentrificación

Nueva York es el arquetipo histórico, pasado y presente de gentrificación, una ciudad que devora y marca los ciclos económicos, sociales y culturales. Ha ocurrido siempre, en SoHo, Tribeca y Greenwich Village en los setenta y ochenta. Todos eran el epicentro de los bohemios y ahora son pasto de franquicias, boutiques de lujo y una lista interminable de apartamentos de famosos. Ha ocurrido recientemente en Brooklyn; el monstruo se quedó sin alimento en Manhattan y cruzó el East River. En poco más de diez años, Williamsburg ha sido transformado de un área residencial pobre y adormilada de judíos, europeos del este e hispanos de clase trabajadora, en habitantes con barba y tatuajes que pertenecen al menos a una banda, escriben en un blog y pasan las noches desarrollando proyectos. Pero Nueva York no tiene límites, el tsunami gentrificador se extiende a las viejas fábricas reconvertidas en lofts de Greenpoint (norte), los barrios residenciales y de clase trabajadora de East Williamsburg y Bushwick (este, sureste) y la emergente Fort Greene (sur) donde se erige el nuevo Barclays Center de los Brooklyn Nets, del que ahora todos son fans de toda la vida. Es, como lo llama Spike Lee en un brillante discurso, el jodido síndrome de Cristóbal Colón. Incluso en Harlem, siempre pintado como un nido de peligrosidad, el 90% de sus habitantes de la zona este sufren el mismo destino.

«Como dice Spike Lee, la gentrificación es el jodido síndrome de Cristóbal Colón»

A día de hoy, Nueva York afronta una crisis de vagabundos peor que la época de la Gran Depresión. Los alquileres se disparan y las ayudas para desarrollo de inmuebles de lujo son las mayores en toda la historia de la ciudad mientras hay recortes en los servicios para los sintechos y la vivienda asequible ya no lo es. Se tiran abajo aparcamientos de residentes, parques infantiles y centros comunitarios para construir casas de lujo en ese terreno. En la serie Boss, bajo esa dura caricatura de la política y con el telón de fondo de Chicago, se plasma perfectamente la absorción por el sistema de la gestión de la ciudad de nuestros días como un producto. Los ayuntamientos permiten que empresas privadas (bajo corruptelas asentadas) inviertan grandes sumas de dinero de las que, por supuesto, salen beneficiados.

El hecho es que la gentrificación puede afectar a cualquiera y casi siempre negativamente. No soluciona problemas, simplemente los mueve hacia fuera, incluso es un problema público de salud tal como reconoce el Centro de Control y Prevención de Enfermedades estadounidense (más niveles de estrés, violencia, crimen y enfermedades mentales).

«La ciudad de nuestros días se gestiona como un producto»

«¿Es San Francisco Nueva York?», se pregunta New York Mag. La avalancha gentrificadora hace que la ciudad californiana ya haya sobrepasado en cifras a la Gran Manzana en la categoría de ‘desorbitantes alquileres’. ¿Dónde se están yendo los sanfranciscans? A East Bay, Oakland, ciudad de innata clase trabajadora, al otro lado del Bay Bridge donde los arrendamientos son más baratos.

«Hasta en Santa Cruz están notando la subida de precios». Santa Cruz, la misma de Surfin’ U.S.A. de los Beach Boys, una preciosa localidad costera a una hora y poco de San Francisco, sufre el terremoto de los alquileres. Davy es un espíritu californiano con pasaporte británico adherido ya a la personalidad del Pacífico desde hace diez años, pero no ha perdido el gaznate de las islas. Parece el hermano gemelo olvidado de Russell Brand. «Vivir en San Francisco es una locura, y esto es una burbuja que en algún momento va a estallar por algún lado».


MISSING: Have You Seen My Soul?


La regulación inmobiliaria y de los arrendamientos en la ciudad californiana es prácticamente nula, favorece por completo a los propietarios especuladores que, amparándose al laberinto legal de la llamada Ellis Act del estado de California, pueden desahuciar a sus inquilinos sin que estos tengan prácticamente derechos. En San Francisco, los desahucios bajo esta ley han subido un 170% desde febrero de 2010 al mismomes de 2013 según informes del Ayuntamiento. Ello desemboca, junto al hecho de que construir en la ciudad es casi imposible por cuestión de espacio y la cada vez más atacada regulación de edificios altos que preserva la estética de la ciudad, en una oferta escasa a la hora de buscar apartamento. «Es un escenario propio de Los Juegos del Hambre», como cita New York Mag. El símil no es exagerado: se puede escribir un libro de las técnicas y trucos que emplea el cazador de casa entre 20 y 35 años, desde ponerse la alarma a determinadas horas del día (incluso de madrugada) porque los primeros que contestan a los anuncios de Craigslist tienen más posibilidades, al uso de determinadas palabras en la descripción de tu perfil.

«La regulación inmobiliaria de San Francisco favorece por completo a los propietarios especuladores»

Pero no es solo el alud de no saber qué hacer con la riqueza lo que hace a San Francisco ser Nueva York, sino el extravío de su natural identidad. Gotham es Gotham desde hace años. Pero San Francisco era hasta hace poco esa ciudad a la que te mudabas porque eras demasiado raro para Los Ángeles y demasiado vago para Nueva York. El sitio perfecto donde encajaba tu personalidad estrafalaria y loca, sin fronteras y sin pose. Ahora, donde había una tienda de porno hay una cafetería donde tomarse un café sin ordenador o tablet te hace sentir mal, una escena inequívoca de la Gran Manzana.

Los actores del sistema

El sistema recuperó un viejo concepto para asesinar su esencia psicópata y filosófica y disfrazarse con su cuerpo: hipster. «Los hipsters actuales son un tipo de subcultura generada por el neoliberalismo, cuyos valores exaltan la reacción política enmascarada de rebelión bajo una fachada de vicio», es decir, el ‘postureo’ de toda la vida, como analiza el sonado libro de Mark Greif, Qué fue de lo hipster. La imagen que se vende del hipster es aquel que combate el comercialismo y la estandarización que nos define día a día, pero todo reducto diferenciador es una oportunidad comercial; la saciedad del sistema lo encontró para producirlo en serie porque necesitaba una imagen para el motor del desarrollo urbano y comercial de las ciudades, una tendencia de identidad y gustos que poder vender. Después, tras la explosión de la burbuja del puntocom, el neoliberalismo necesitaba un nuevo ciclo para engrasar sus engranajes del futuro: las startups. Entonces, inevitablemente, el mundo de los hipsters y las startups colisionan. ¿El resultado? Nace un nuevo cuento: los millennials.

«Nos venden una definición de éxito y de sueños necesaria para que siga funcionando el sistema»

«Los millennials son un grupo de 80 millones de personas (en Estados Unidos) nacidos entre 1980 y 1996 que tiene valores comunes como la falta de autoridad, alta tolerancia, cercanía con su familia, deseo de compromiso y un gran nivel de optimismo. Se cuestionan el funcionamiento del sistema». Este concepto sobre los millennials o «generación Y» es cuestionable y propagandístico, no solo porque exista un molde prefabricado distribuido por los medios de masas, sino porque vende una definición de éxito y de sueños que el capitalismo necesita renovar para que siga funcionando la máquina. Citando a Ignasi Giró sobre la ola de optimismo: «Por lo general, nuestros sueños, tienden a ser dibujos esbozados por egos sobrealimentados, destinados a disfrazar carencias en lugar de activar virtudes… Más si basas tu felicidad en alcanzar cumbres en lugar de disfrutar del camino recorrido hasta llegar a ellas».

«Somos una generación narcisista, cómoda de conciencia y carente del sentido real de rebelión»



Nuestra generación es ese producto que cree cuestionar el sistema, pero trabaja para él, amorfinado principalmente por las industrias culturales. Se canibalizan las subculturas, se estandarizan hasta que se agotan y quedamos dependientes del siguiente ciclo porque estamos innatamente diseñados para necesitar algo. En San Francisco, hasta hace unos años, podías encontrarte de repente tanto una librería anarquista como un tío recubierto de purpurina; no había un motivo o necesidad para que existieran ambos, por eso la crisis existencial y muerte de espíritu de esta ciudad se debe a «lo auténtico, sí, lo auténtico», como decía Lester Bangs en Casi Famosos.

—Falta la gente auténtica —me dice Tyler mientras nos fumamos un cigarro a la salida de un bar en Clarion Alley, un emblema artístico de la ciudad y el reflejo de esa identidad genuina de los 150 años de San Francisco.

Un sistema que se agota

Los Beatles son más populares que nunca. La furgoneta de Volkswagen ha vuelto. Los hippies son ahora hipsters. Los derechos de los negros se han convertido en los derechos de los gays. Vietnam es Irak. El LSD es el MDMA. Carol King es Lana del Rey. Amy Winehouse es la Janis Joplin de hoy. Woodstock es Coachella, Burning Man y Bonnaroo. Los vinilos vuelven a ser vinilos. Las tiendas de discos son Urban Outfitters. Y JFK es Obama. La historia es eminentemente cíclica.

«Todo se produce y consume, cada vez más, en ciclos más cortos»

Todo lo que vivimos ya ha existido, tiene otro nombre porque se renueva para que lo volvamos a necesitar, pero el problema es que «los ciclos del capitalismo se van agotando cada vez más rápido», me dice Irene. «Todo se consume más rápido, en ciclos más cortos y masivos, cine, moda, música, arte… bajo esquemas prefabricados. Hace cuatro años la tendencia era la moda e influencias en música de los sesenta; hace dos, la de los ochenta; ahora se lleva lo grunge». Cuando la moda y la música alcancen el presente, ¿volverá a girar el refrito? «La creatividad humana es el recurso económico definitivo», señala el economista Richard Florida en su teoría Creative Class. Florida apunta que para el buen desarrollo económico hay que estimular y atraer artistas, diseñadores, arquitectos… para que las ciudades prosperen económicamente. Neoliberalismo en su más plena esencia instrumentalizando la creatividad.

Pero el resultado esta vez no le está saliendo tan bien al sistema que chupa los ciclos más rápidamente. El sueño americano quiebra. En un país que se mueve única y exclusivamente por el dinero, el deterioro de la clase media, base económica de Estados Unidos, es progresivo porque no es sostenible que un hogar dedique más del 30% de sus ingresos a pagar una casa. América se hace vieja, los millennials pierden su independencia porque el país registra la tasa más alta en cuatro décadas de jóvenes viviendo con sus padres, un concepto poco usual para una sociedad programada para dejar el hogar a los dieciocho años, y la precariedad laboral en esta generación es incuestionable, porque lo de los becarios no pagados es el pan de cada día como en España.

«El sueño americano quiebra por el deterioro de una clase media de usar y tirar»



Hot Mess

Una clase media de usar y tirar, la primera línea de batalla del General Neoliberalismo. Los artistas, los hipsters, las startups, los millennials… somos nosotros. Es el modelo de nuestra fuerza humana, laboral, moral y ética. Es como esa escena de un capítulo de Los Simpsons cuando Bart se pregunta dónde estará el Pequeño Ayudante y le viene a la cabeza un señor con una pala echando perros a una caldera como si se tratara de carbón y voceando: «¡Más perro!».

—El apocalipsis hipster está cerca —canta Tulu.

«Only in San Francisco»

Tulu es un californiano de origen samoano que dice ser un sintecho.

—Dejé mi trabajo de cocinero, era demasiado estrés —lo dice mientras se bebe una cerveza y vemos el partido del Liverpool del que es fan acérrimo.

El tema recurrente con cualquier nativo de San Francisco es sobre cómo se está yendo a la mierda la ciudad, como en España es sobre la crisis. La gente está muy quemada.

Tulu divaga en teorías conspirativas, no parece estar en sus cabales. Lejos de que, con el paso de los minutos, me parece que Tulu miente más que habla y cuestione la salud de su cerebro, los prejuicios quedan al lado porque este samoano es la pura esencia de ciento cincuenta años de excentricismo, rareza e identidad única.

«El tema recurrente con cualquier nativo es sobre cómo se está yendo a la mierda la ciudad por culpa de la tecnología»

La hostilidad hacia la industria de la tecnología está en cada conversación. Por eso, los verdaderos sanfranciscans se están organizando contra este canibalismo económico que esta agrandando las desigualdades sociales, haciendo honor a sus genes ‘en contra de’. Los activistas empiezan a dar dolor de cabeza al alcalde Ed Lee, a quien el cuchicheo de la calle le sitúa en el bolsillo de las startups. El grupo de acción Eviction Free San Francisco (San Francisco Sin Desahucios) organiza escraches delante de las casas de los propietarios de los apartamentos, apareciendo en los medios locales un día sí y otro también.



Al activismo más feroz tampoco le hace ninguna gracia los ‘Google Buses’, los autobuses de startups equipados hasta el último detalle para hacer la media hora de San Francisco a Silicon Valley lo más cómoda posible a sus empleados. «Nos tratan como niños pequeños. Nos recogen casi en casa, nos deja en el trabajo y a la vuelta igual. No tenemos que preocuparnos de nada», se regodea Davy, quien trabaja en Yahoo! gracias a que su antigua startup fue comprada por el gigante estadounidense. Los manifestantes han bloqueado varias veces estos buses en protesta porque congestionan más de lo normal el tráfico, suben los alquileres de las zonas donde paran en más de un 20% y usan paradas de autobuses públicos sin pagar un solo dólar al erario público. Algunos han acabado con alguna pedrada en la ventana o sin neumáticos.

El movimiento antigentrificador que cruza el país desde Nueva York a San Francisco pasando por Austin se manifiesta también con propuestas más pacifistas que recuperan el espíritu colectivista de los sesenta. Las comunas hippies del nuevo milenio son casas de diez-doce personas donde se hacen actividades colaborativas, se enaltece la creatividad y el emprendimiento. Hay unos cincuenta sitios de este tipo en toda la bahía de San Francisco que, por espíritu, respiran la resistencia gentrificadora; sin embargo, el precio medio de la habitación (1.200 dólares) es más asociable a las ‘hackers houses’, casas que se encuentran fácil en Airbnb a las que llegan jóvenes de todos los rincones para «empezar a cambiar el mundo». Estas casas de hackers, como las de la serie Silicon Valley, son granjas de tech bros única y exclusivamente preocupados por desarrollar algo, ello implica descender en prioridad las relaciones humanas. En una de mis primeras búsquedas de apartamento en San Francisco topé con una de ellas en SoMa, donde me hicieron una entrevista para «saber si era si era aceptable para la casa», según rezaba el anuncio de Craiglist. Fui descartado al «no ser demasiado geek», según las palabras del llamado CEO de la casa, un israelí de rudo acento al que no le convencieron mis argumentos sobre mi sociabilidad con los vagabundos y que necesitaba algo barato unas semanas.

«El movimiento antigentrificador se manifiesta desde escraches hasta comunas de creatividad»

El último reducto son los pisos de alquiler controlado, propietarios que mantienen la cordura ante la infección de la gentrificación. Irene vive en uno de esos apartamentos, pero sabe que cuando a su casero no le quede otra opción del pacto verbal que tienen, tendrá que subir el alquiler.

—Llevo quince años aquí y cuando pase, volveré a Chicago —suspira.

Las ciudades y los barrios cambian, la historia lo prueba, en eso consiste la evolución. No podemos congelarlos y convertirlos en un museo. Es imborrable el progreso que aporta a la humanidad este monstruo económico, con una consecuente generación de empleo que cualquier ciudad del mundo querría. Pero ello no se riñe con abogar por un crecimiento de ellas más humano y natural no anclado en el city-branding.

—Crear más alojamiento que la población se pueda permitir es más eficiente financieramente que intentar mantener la ciudad tendenciosa y con las calles seguras en la mente de la gente —me comenta mientras me enseña algunas de las propuestas de la ONG para la que trabaja.


Only in San Francisco

Es domingo 20 de abril (4/20) en San Francisco, el día que se consume más cannabis del año y los fumaos brotan más de lo normal. Si ya es normal de por sí, solo puede ocurrir aquí. Además es Domingo de Pascua. Una caravana de seis coches recorre la calle 24 pitando como si hubieran ganado la Copa de Europa, pero no, celebran que «El Salvador Ha Resucitado» como tienen pintado en las lunas de sus coches: cosas de esta ciudad. Hay una carrera de triciclos colina abajo en Potrero Hill (Bring Your Own Wheels), disfraces de las Tortugas Ninja, vehículos hechos con cubos de basura y carritos de bebé diseñados como triciclos espaciales: un domingo cualquiera en San Francisco. Vuelvo a casa en el cuadro habitual de personajes que es el Muni de la ciudad (metro-tranvía), un colgao con auriculares enormes, gorra y monopatín baila a espasmos como cuando Phoebe corría por el parque. Mi risa y la del resto del vagón no es contenible. Mi acompañante de asiento me mira y me sonríe: «Only in San Francisco».

El reportaje ampliado se puede encontrar en el fanzine homónimo en las librerías: Enclave de Libros (Madrid), La Central de Callao (Madrid), Arrebato Libros (Madrid), La Central del Raval (Barcelona), y CCCB Laie (Barcelona). La presentación del fanzine es el miércoles 21 de enero de 2015 en Enclave de Libros (Madrid).

Fuente: http://www.yorokobu.es/el-derrumbe-existencial-de-san-francisco/
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Una mentira al descubierto: La verdad que ocultan los 'orígenes del garaje' de Silicon Valley

Foto: El garaje que Google alquiló durante cinco meses cuando ya era una empresa millonaria


En tecnología, la norma es jactarse de orígenes humildes. Como los de Apple o Google. ¿La trampa? Que ninguno es como lo cuentan.

La tecnología viene de Silicon Valley y Silicon Valley viene de un garaje. La leyenda es así de simple; lo complicado es decidirse por qué garaje. Está el del número 367 de Addison Avenue, en Palo Alto, donde se encerraron en 1938 William Hewlett y David Packard a experimentar con dispositivos electrónicos y del que hoy cuelga una placa que reza: “Lugar de nacimiento de Silicon Valley”. O el del 2066 de Crist Drive, en Los Altos, donde Steve Jobs y Steve Wozniak construyeron el primer ordenador Apple que se vendió al público en 1976. Y luego está el del 232 de Santa Margarita Avenue, en Menlo Park. Ese lo alquilaron en 1998 dos jóvenes llamados Larry Page y Sergei Brin para llevar allí el desarrollo de su joven empresa, Google. El aparcamiento está sorprendentemente intacto hoy. Con la alfombra azul que la entonces dueña de la casa, Susan Wojcicki, hoy consejera delegada de YouTube, puso para que los arrendatarios se sintieran más a gusto. La mesa de ping pong con la que se tomaban los descansos. Todo dispuesto para que el mito parezca real y nada recuerde que en realidad Google se había fundado dos años antes; tenía ya recabado más de un millón de dólares de varios inversores; y el ahorro que les suponía alquilar un garaje en lugar de una oficina era risible. Es más, en enero de 1999, tras solo cinco meses pisando la alfombra azul, los nueve empleados de Google se mudaron a unas oficinas convencionales. Pero el garaje está ahí, es propiedad de la empresa desde 2006, y los beneficios que genera en su mito fundacional son incalculables.

Ese es el poder mágico del garaje. Un empresario que lo menciona no solo está evocando el trabajo duro con el que Hewlett y Packard levantaron un imperio tecnológico desde su taller improvisado en Palo Alto. Y tampoco es solo que recuerde a los intrépidos visionarios de Apple a los que el mundo terminó dando la razón. Se está sumando a una larga tradición a la que pertence Walt Disney, que fundó su empresa en el garaje de su tío Robert en 1923 y que más tarde usó dos estacionamientos como estudios de animación improvisados. O Harold Matson y Eliot Handler, que en 1945 vendían marcos de madera para fotos y, con el material sobrante, fabricaban juguetes en su garaje. Fusionaron sus nombres y, llamados Mattel, crearon a Barbie y llegaron a convertirse en una multinacional de primer orden. O Michael Dell con la firma que lleva su apellido. O Jim Casey, de UPS. El mito del garaje transmite una serie de imágenes y valores admirables. Emprendimiento. Generación espontánea de ideas brillantes. Trabajo duro. La libertad de ser tu propio jefe y desarrollar tu propia visión. La ingenuidad de pensar que todo va a salir bien y la humildad de seguir trabajando cuando así es. El garaje no es solo un enclave geográfico. “Es un estado mental. Es el rechazo del statu quo. Es afirmar: ‘No necesito docenas de ingenieros con máster para hacer frente a la competencia”, explica Guy Kawasaki, exempleado de Apple y autor de varios libros sobre emprendimiento en Silicon Valley. El garaje es un símbolo. Una aviso del género al que pertenece el origen de cada empresa. Es el sueño americano. También es mentira.

“Es demasiado romántico y demasiado individualista”, protesta Dan Heath, periodista de Fast Company y autor, junto a su hermano Chip, de varios libros sobre estrategias empresariales. “Nos hablan del mito del garaje y visualizamos a dos tipos que crean algo brillante en secreto y luego se lo muestran a un mundo más que receptivo. Es decir, da una idea errónea de lo que se necesita para triunfar. Si quieres empezar una empresa, tus tareas son encontrar trabajo, aprender cómo funciona la industria y hacer contactos. Claro, es mucho más aburrido que una idea maravillosa desarrollada en un garaje”.

Pocos mitos del garaje aguantan un mínimo de escrutinio. Todos acaban revelando los factores clásicos que menciona Heath. Gente bien conectada con buenas amistades, experiencia en otras empresas y más capacidad organizativa que visión. Hewlett y Packard, por ejemplo, se conocieron siendo estudiantes en Stanford el año 1930, en plena Gran Depresión, cuando montar una empresa era impensable. Packard trabajó para General Electric durante años, donde aprendió de todo. Es más, uno de sus amigos de allí, John Cage, terminaría de profesor universitario y dirigiría hacia su negocio a todos los alumnos prometedores, lo cual fue determinante en el futuro imperio Hewlett Packard (en adelante, HP).

El mito original de Apple también olvida aquella vez en 1967 cuando un niño de 12 años llamó a las oficinas de HP. Era Steve Jobs y quería componentes para construir un contador de frecuencias. Hewlett se quedó tan impresionado con el chaval que le ofreció un trabajo de verano en su boyante negocio. “Lo que aprendí allí fue la base de lo que sería Apple”, confesó Jobs en una entrevista 2003. Así pudo recomendarle a su socio, Steve Wozniak, al que conoció a través de un amigo en común, que entrara a trabajar en HP en 1973, mientras él siguió formándose en la recién creada Atari. Todos estos elementos serían fundamentales en 1976, cuando se fundó Apple. Wozniak se había dado cuenta de que el ordenador que tenía en mente no interesaba en HP. Jobs trajo a Ronald Wayne, el tercer fundador de la empresa, de Atari. Para entonces, ya no eran unos jóvenes jugando con una idea. “Nadie quiere oír la historia de los chicos ricos que se citan en el Marriott para idear un plan de negocio. Eso no es romántico”, ha escrito Heath. Y no hace falta remontarse tantas décadas para encontrar elaborados mitos de garaje. El de Facebook, por ejemplo, es quizá el más sofisticado: un joven estudiante, Mark Zuckerberg, ideó un producto en su residencia en Harvard con la ayuda de unos amigos y, con pocos intermediarios más, el mundo les hizo ricos. Esta variación no esconde los elementos menos populares, sino que los disfraza. Harvard sale como un centro rancio y reacio al cambio, no como la universidad adonde acuden las élites. Los amigos de Zuckerberg aparecen como estudiantes entusiastas, no jóvenes ricos con ganas de invertir en algo.

También se cuenta que en 2005 unos amigos, Chad Hurley y Steve Chen, grabaron a un tercero durante una fiesta y, al ver lo complicado que era subir el metraje a Internet, decidieron fundar YouTube. No se cuenta que Hurley había sido uno de los primeros empleados en PayPal e incluso les había diseñado el logo. Y que su suegro, James Clark, es el fundador de Netscape Navigator. Es decir, los creadores de YouTube eran más de dos y tenían conexión directa con inversores. Meses después, Steve Chen le confesó a la revista Time que la anécdota de la fiesta había sido “adornada” para que sonara mejor.

El mito hecho realidad

La fábula es cada vez más popular. En 2005, dos profesores de la Universidad de California hicieron un estudio entre sus alumnos: el 89% de ellos podía citar alguna empresa creada de esta manera. Solo un 48% de las empresas se crea así, pero el estudio estima que las apariciones en la prensa de los mitos de garaje se multiplicaron un 250% entre 1980 y 2000. Y como cualquier mentira contada las suficientes veces, se está acercando a la realidad. Cuando la Comisión Nacional de Emprendimiento estadounidense estudió las raíces de las empresas mas grandes del país en el siglo XX concluyó: “En 1917, los emprendedores solían ser aquellos a los que se les negaba el éxito por otras vías. En 1997, emprenden aquellos que se pueden permitir el riesgo. El valor de la experiencia previa parece haberse disminuido”. Ninguna de las empresas estudiadas, por cierto, se había creado de la nada.

El mito le pone cara a dos motores tangenciales pero inagotables del capitalismo actual: el sueño americano, según el cual un hombre puede llegar a lo más alto solo trabajando duro; y el ego de la industria tecnológica, obsesionada por la idea de irrumpir en el mundo. Pero no por ello es imposible de exportar. Cuando Zaryn Dentzel, por ejemplo, trajo a nuestro país un poco de Silicon Valley con Tuenti, la red social española más poblada, también trajo ese mito. “Llamé a mis amigos de aquí y les dije que había que montar esto. Que había que montar Tuenti. Cuando empezamos a trabajar éramos cuatro personas. No había agenda, ni reuniones, ni calendario, ni nada, solo éramos cuatro tipos muy jóvenes que hacían código”, resume hoy. Su empresa ha crecido, pero de la mano de Telefónica. “Creo que poco a poco en España se ha ido entendiendo lo importante que es emprender y tomar las riendas de su propio futuro”.

Es lo que le pasa a los mitos demasiado atractivos. “Cuanto más cuentas una historia, más evoluciona”, explica Heath. “Se van resaltando los individuos, no las organizaciones. Los momentos particulares, no el progreso gradual. Creo que la historia de YouTube se hará aún más triunfal con el tiempo. Más majestuosa”. Con tal de que nadie se la crea.

Fuente: http://bit.ly/1yfWQJ2
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¿Se puede innovar sin libertad para pensar?



En el Perú 78% de los estudiantes universitarios escogen carreras de Derecho, Contabilidad, Economía, Administración Educación y en general Ciencias Sociales y Humanidades, y tan solo 22% escogen carreras de Ciencias, Medicina, Ingeniería y afines. Exactamente al revés de lo que ocurre en el mundo desarrollado y también cada vez más de lo que demanda el mercado laboral peruano.

Una de las razones es que desde tempranas edades escolares los alumnos se sienten "inútiles para las ciencias" porque no disfrutan del aprendizaje de las matemáticas y las ciencias, por lo que al elegir sus carreras profesionales piensan en "cualquier cosa que no tenga ciencias". Con ello el Perú se condena a la dependencia científica y tecnológica extranjera, pero además a la incompetencia de sus ciudadanos para tomar posiciones políticas o sociales en temas que demandan un entendimiento científico básico como los que tienen que ver con una dieta balanceada, los transgénicos, la píldora del día siguiente, el consumo de etanol para combustible, la contaminación ambiental, las manipulaciones genéticas, los medicamentos genéricos, etc.

La pregunta que cae por su peso es ¿se puede cultivar el amor por las ciencias y desarrollar el espíritu de innovación científica en los niños y jóvenes si la enseñanza de ciencias consiste en entrenarlos para pasar pruebas escritas?.

Si a los niños no se les enseña a observar, investigar, explorar y descubrir, sino a aprobar exámenes estandarizados escritos, no se abre el espacio y el tiempo necesario para el trabajo creativo e innovador. Esto es esencial para cultivar las capacidades científicas y el interés por la investigación que se expresará posteriormente en las carreras que elijan para su educación superior.

En una típica clase escolar de ciencias hay unos 30 alumnos de la misma edad que se sientan en un formato cuadriculado rígido de carpetas alineadas, para seguir secuencias de clases de 45 minutos en las que rotan de curso a curso y de profesor a profesor. Así, por 11 años escolares los niños escuchan, apuntan datos, memorizan textos, dan exámenes repitiendo lo anotado en la clase, marcan respuestas en pruebas de selección múltiple o hacen ejercicios que replican los resueltos en clase. Se asume que hay una y solo una manera de llegar a la única respuesta correcta. Quién llega es premiado. Quién se equivoca, es sancionado, matando la esencia de la investigación. Los alumnos son obligados a aprender religiosamente el catecismo de la ciencia y a tener fe en las verdades que transmite el profesor.

Esto contradice la docencia orientada a abrir la mente de los alumnos y permitirles navegar hacia los infinitos horizontes a los que ésta pudiera llegar, para lo cual experimentar, ensayar, especular y cometer errores son aspectos que no deberían ser sancionables durante el aprendizaje.

Pero, una pedagogía así no se condice con la planificación milimétrica exigida actualmente por las autoridades escolares que usualmente pretenden pre establecer con precisión hora por hora qué es lo que los alumnos deberían hacer en clase, de qué modo y con qué resultado, lo que presiona a los profesores a ceñirse al texto más que a los intereses de los alumnos.

Sin libertad para que los profesores de ciencias hagan pensar, curiosear y explorar a los alumnos, no será posible que ellos piensen, investiguen y se enamoren de las ciencias. Eso requiere un sistema de gestión escolar “siglo XXI” orientado a cultivar los intereses y talentos de los alumnos, y alejarse del modelo de gestión "siglo XX" orientado a que los profesores cumplan con enseñar lo que dice el programa aunque ello no encienda el interés ni cultive los talentos de los alumnos.

Ya es hora de tomar en serio la enseñanza de las ciencias.

Fuente: http://www.trahtemberg.com / Foto: Internet
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Entendiendo la raiz de los Fracasos y Exitos de un Equipo



Escucho a muchas personas exigir a los distintos seleccionados nacionales un mejor rendimiento. Empezando por nuestro complicado fútbol, pasando por nuestro esperanzados voley, llegando al box, la tabla de surfear, karate, y todo cuando es posible tener representantes. Pero me parece que algo evidencia esa exigencia que vive en la historia de las perdidas, lamentaciones y mediocridad.

Empezando por entender como es que se logran un buen rendimiento en cualquier actividad humana. Considero que para esto se necesita practica, esfuerzo y dedicación. Sobre todo teniendo en cuenta al rival o adversario.

Hablando concretamente del fútbol... Pues vanagloriamos a figuras de nuestros equipos locales, nos emocionamos con los clásicos del fútbol peruano o cuando por allí se gano un encuentro. Y vivimos restregando a los demás que nuestro equipo gano o subió en la tabla de posiciones locales, sin embargo olvidamos por completo ver si, comparadonos con otras realidades, aun nuestros equipos siguen siendo buenos.

Es fácil que en un mundo de ciegos, un tuerto llegue a ser rey. Y eso es lo que ha venido sucediendo por muchos años o décadas en el fútbol nacional. Hemos vivido pensando que tenemos una gran selección. Y llevamos tuertos a campeonatos mundiales donde todos tienen plenas habilidades desarrolladas en procesos de hasta diez años.

Es muy sabido que equipos de alto rendimiento fichan a sus jugadores desde que están en la escuela primaria. Esto genera que cuando llegan a las elección nacional de sus países logran una evolución profesional de al menos cinco o diez años. ¿En Perú? Obviamente esto es mucho mas corto. Y además el proceso es menos competitivo. Rodeado de alcohol, sexy y drogas gracias a nuestra frustración de ser alguien teniendo todo lo que se necesita para una bonita foto, pero no para un buen resultado.

Este gran proceso, que inicia en las pichangas escolares, solo nos entregan jugadores de bajo nivel y con poco rendimiento. Los POCOS buenos jugadores que tenemos son resultado de EXCEPCIONES a este proceso.

¿Como podemos tener un gran equipo así? La respuesta es obvia, es imposible.

Considero que cuando el fútbol se profesionalice, recibe podremos esperanzarnos entender una buena selección completamente y no solo algunos jugadores que resaltan por sus habilidades pero también por ser poquísimos.

¿Imaginas a un maratonista campeón mundial en juergas en discotecas con mujeres y alcohol todos los fines de semana? ¿Imaginas a Zidanne, Messi, Pelé y otros grandes en esas ruedas?. Es obvio lo que le paso a Maradona fuera de las canchas y como esto se evidencia en contraste de otros astros del fútbol que viven una vida ordenada.

Esto no pasa en el Perú y recién esta sucediendo. Creo que ese es el problema de nuestra selección. Si no tienes buena materia prima, cualquier producto será defectuoso, de bajo performance y calidad.

Si queremos un gran fútbol, debemos profesionalizarlo. En donde un jugador tenga un horario de "trabajo" y exigencias de salud y código de ética. En donde las putas no estén permitidas y el licor quede desterrado. Si estas dispuesto a esto, y mantenerlo por lo menos diez años para todos nuestros jugados (de todos los niveles en perú) tendremos jugadores para armar un buen equipo. Mientras tanto necesitaremos milagros y llevar al limite a los pocos jugadores que tenemos, dependiendo únicamente en darle la pelota a aquella solitaria estrella para que se encargue de todo, cuando la verdad es que el fútbol es un juego de once buenos y no solo de una súper estrella.

Fotografía: Tomada al Campeon del Rally Dakar 2011 Peru en la categoría de Camiones - Autor Juan Pablo R. Girón Lingán
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¿Como las emociones te detienen para lograr la vida que deseas? (Ingles)

En esta oportunidad quiero compartir una serie de videos que se encuentran en ingles y que te enseñarán como se generan las emociones y como puedes controlarlas mediante la identificacion de los patrones que te ayudan a generarlas y reforzarlas para que de estar manera puedas generar emociones que te ayuden a lograr tus objetivos y mantenerlas reforzandolas mediante pequeñas acciones que te aseguran estabilidad emocional.

Esto derivará en un autocontrol de alto nivel que te llevara a un nivel de vida optimizado.

Vive tu vida emocionalmente optimizado y alcanza tus metas. Eso si, los videos estan en ingles. Si alguien los puede subtitular o encontrar subtitulados seria genial.

Entendiendo los Patrones de las Emociones


Definiendo tus Emociones


Siete Pasos Maestros


Niveles de Vida
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Un equipo ganador, piensa como un equipo


Siempre el egoísmo nos gana al momento de pensar en un equipo. A mi pensar es el principal factor que hace a un equipo fracasar. El resto de factores son importantes, pero con egoísmo nada funciona. Y es que puedes tener a los mejores profesionales, deportistas, políticos, empresarios, etc. en un equipo, pero si cada uno de los integrantes solo piensa en su beneficio personal el equipo nunca podrá funcionar correctamente y a todo su potencial.

¿Qué necesitamos para cambiar esto? Dejar de lado el egoísmo y compartir roles, responsabilidades y funciones con la confianza que cada integrante del equipo designado cumplirá su función con su mayor esfuerzo y dedicación. Para esto es necesario saber que todos somos importantes y que no hay mejor o peor miembro de equipo. Es necesario que la autoestima de cada uno de los integrantes se encuentre en un buen nivel, aceptable y que le genere la capacidad de desprenderse de la obsesión del reconocimiento.

Cuando tienes un equipo de personas que confían en sí mismas y que no necesitan el reconocimiento de los demás para sentirse bien, encontraras un equilibrio entre personas que comparten información, oportunidades y que además se ayudan mutuamente. Personas que confían en sus compañeros y que a pesar de cometer errores saben tomar acciones correctivas evitando enfocarse en buscar culpables y deslindar responsabilidades.

Lamentablemente nos han educado para buscar el reconocimiento en escalas de medición simples y egoístas. La medición de conocimiento personal o notas personales son un gran ejemplo de ello. Y es cierto que es la única forma de verificar si una persona mejora en cierto tipo de capacidades (aprendizaje, habilidades, conocimiento, etc.) pero al mismo tiempo esto nos genera una desesperación por ser el “primero” o “nro. 1”. Y esta desesperación muchas veces se transforma en una competencia desleal en donde vale todo para tener la mejor puntuación, dejando de lado la colaboración, el apoyo mutuo, la ayuda, y todas aquellas características que hacen de un gran equipo un gran equipo.
Si las personas desarrollamos la habilidad para intentar ser el nro. 1 en todo y la mayoría lo hace desesperadamente por que asocia esto a un reconocimiento social. ¿Cómo podemos formar equipos brillantes?

Es necesario trabajar primero la cohesión del equipo. El compartir como grupo de personas, el conocerse y aceptarse públicamente, luego de esto formar confianza entre los integrantes. Pero hasta aquí no hay nada nuevo. Lo nuevo pienso que debe ser trabajar la autoestima personal de cada integrante mediante el reconocimiento grupal, no bajo una escala de medición si no partiendo de las fortalezas y debilidades de cada integrante buscando reconocerlo por sus fortalezas y apoyarlo en sus debilidades.

Si todos hacemos esto lograremos un equipo que se apoye mutuamente ya que comparten debilidades públicamente conocidas que no necesitan esconder o tapar, al mismo tiempo consigues la confianza para dejar trabajar a las personas con mayores fortalezas en sus campos brindándoles la confianza necesaria para que se sientan reconocidos.

Y es que al final de todo la mejor recompensa no es una nota, una indicador o un % de retorno de dinero. Creo que la mayor recompensa en saber que todo el equipo confía en tus capacidades y te brinda libertad para explotarlas al máximo, buscando que cada integrante del equipo explote sus fortalezas en beneficio del grupo. Evitando así egoísmos que solo pueden generar fuerzas en contra del trabajo que desarrolla el equipo.

Un ejemplo muy simple pero conocido es el futbol. Muchas veces pensamos en por qué no jugamos buenos. La respuesta es que no tenemos un buen equipo. Algo similar a lo que sucede con Messi en la selección argentina y el equipo Barcelona. Recuerdo a un entrenador decir “en argentina cada quien juega para lucirse y que otros equipos los contraten, por eso no le pasan el balón a Messi… todo lo contrario en el Barcelona, en donde todos juegan y saben sus funciones en la cual Messi recibe el balón de la manera que la necesidad y esto funciona”

Y encontré un video en internet que me ayuda a remarcar esto mucho mas, con extractos de videos de juegos del equipo peruano de hace algunas décadas. En el podemos ver como se comparte el balón de una forma magistral y sumado eso a que cada miembro del equipo tenía un futbol pícaro y elaborado me recuerda al equipo Barcelona actual, solo que este equipo Peruano es de hace casi 40 años.

Necesitamos formar el pensamiento de equipo en la sociedad para compartir las oportunidades como se debe compartir el balón. ¿Tu que opinas?

Por cierto, ¿no son acaso movimientos de marinera y negroide los que usaban los jugadores peruanos en ese video? Podria ser una gran innovación para el futbol y made in Perú
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Emprendedor... un mensaje para ti


Emprendedor... ante la incertidumbre de la situación por nuestro futuro debemos tener en cuenta que todos somos peruanos y si bien con una campaña electoral existen marcadas diferencias de opinión y elección, estas son parte de elegir un futuro.

No debemos guardar rencor ni resentimiento hacia cualquier persona por sus elecciones, dado que en el fondo toda persona siempre busca el beneficio personal y común de su sociedad, siendo sus elecciones parte de alcanzar este objetivo. Es decir, que cada peruano al elegir uno u otro candidato piensa en el beneficio colectivo, algo que es el supremo objetivo de todos. Un objetivo que debe ser parte de nuestra visión de sociedad y que debe unirnos por encima de todas nuestras diferencias culturales, educativas, sociales, económicas, religiosas y políticas.

Ya sea desde la izquierda radical hasta la derecha radical estas buscan a su manera el bienestar de toda la sociedad. Y esto debe ser siempre el punto de inicio de todas nuestras conversaciones.

Solo así lograremos generar más oportunidades en nuestra sociedad, entendiéndonos y uniéndonos como país. Apoyando a quien más lo necesita y al mismo tiempo siendo exigentes con quien debemos serlo.
Es por eso que un emprendedor, dentro de cualquier contexto social, político y económico siempre buscará, creará y compartirá oportunidades con todas las personas para alcanzar ese objetivo supremo que nos une como seres humanos… el bienestar de todos.

Emprendedor... ¡Es hora de confiar en nosotros! El éxito no depende de uno y otro gobierno de turno... el éxito depende de nosotros mismos. Porque con nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, nuestras ideas y nuestra creatividad podremos hacer que nuestro país continúe hacia adelante. Es hora de subir las díficiles escaleras hacia el éxito, no podemos detenernos nunca.

No podemos seguir pensando que dependemos de alguien más para lograr el éxito porque la llave al éxito se encuentra en cada uno de nosotros cuando tomamos la decisión y la llevamos acabo de salir adelante y generar las oportunidades que el Perú necesita.

Quiero salir adelante, seguir trabajando y compartiendo, sin importar las opiniones políticas. Somos libres de elegir y así lo hemos hecho. Elijamos la unión y el bien común para sacar adelante nuestra sociedad. Respetemos las elecciones de los peruanos por que recuerden que esa elección solo busca lo mismo que cada uno de los 29 millones buscamos… un mejor Perú.

El camino podrá ser diferente, y es parte de la vida elegir caminos, pero nos une el objetivo común de mejorar nuestro país, incluir a más personas para que tengan más oportunidades. Celebremos juntos que tenemos la oportunidad y el deber de hacerlo, brindemos un voto de confianza y pongamos lo mejor de nosotros para sacar adelante a un Perú que así lo merece.

No voy a decir “solo nos queda trabajar”, porque no es así. Tenemos muchas oportunidades para seguir creciendo. Porque un país no depende de una persona, depende de todos nosotros. El éxito no es cuestión de suerte, es cuestión de trabajo y perseverancia.

¡Adelante Emprendedor!


Fotografía: Escaleras en Leymebamba, pueblo de la región amazonas - Juan Pablo R. Giron Lingan
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Perú una marca para el Mundo



¿Qué sucede cuando Perú lleva su cultura para el pequeño pueblo de Peru, Nebraska (EEUU)?

Hay razones suficientes para creer en el Perú y decidirse a ser un emprendedor. Mira el video y comparte un poco de Perú con todo el Mundo. Es tu derecho hacerlo!

Comparte esta información con todos, porque desde ahora tu eres embajador del Perú! Compártela en tu faceebook, en tu hi5, en tu cuenta de twitter y en cualquier red social o web en la que visites, compártela por email a tus amigos, envíalas a listas de correos... es tu derecho difundir esta información.

Descubre mas en http://www.livinginperu.com
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Cómo los grandes líderes inspiran la acción (subtitulos español)



Simon Sinek tiene un modelo simple pero poderoso de liderazgo inspirador; todo se basa en un círculo de oro y la pregunta "¿por qué?" Sus ejemplos incluyen a Apple, Martin Luther King y los hermanos Wright. Y como contraparte, TiVo, que (hasta la reciente victoria legal que triplicó el precio de su acción) parecía estar en dificultades.
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Trabajadores Motivados y Comprometidos con una Cultura de “Coaching” Interna

Alfonso Núñez Fernández, (ver reseña al final)
“El primer factor para introducir esta cultura es generar confianza en la relación de coach y coachée, esta confianza permitirá transmitir sentimientos que se convertirán en la mejor arma para conocer a las personas y poder comprometerlas con la institución.”

El “coaching” no es un término nuevo en el mundo empresarial. Las organizaciones reconocen que necesitan tener talento humano para poder gestionar sus proyectos, emprendimientos y/o iniciativas. Sin embargo, en el Perú no muchas empresas están convencidas de que implementar una cultura de “coaching” interna pueda generar compromiso y motivación en su personal.

En principio, se debe tener claro que el proceso de “Coaching” consiste en la conexión entre el “coach”, que es una especie de entrenador, y el  “coachée”, el entrenado; con el fin de mejorar las capacidades y descubrir las posibilidades de desarrollo del entrenado. En el Perú, las organizaciones trabajan muy poco el tema del “coaching”. Por lo general, en las industrias dedicadas a la explotación de recursos e infraestructura, su nivel de aplicación es muy ínfimo, razón por la cual se observan altos índices de rotación de personal en mandos medios. Es notoria la carencia de un pensamiento más estratégico, que valore el trabajar con un talento humano comprometido y motivado, que sea leal y contribuya a la formación del alma de la empresa dentro de su cultura organizacional.

Para lograr esa lealtad es necesaria la implementación de una cultura de “coaching”.  A través de ella, se puede crear compromiso en la institución. Una cultura de “coaching” busca preparar constantemente a las personas para explotar sus potencialidades personales, profesionales y de negocio, haciendo que surja en ellas una motivación natural y un compromiso hacia su centro de trabajo, a partir de ese momento se dice que la organización tiene un enfoque hacia el “empowerment” ó empoderamiento.

El primer factor para introducir esta cultura es generar confianza en la relación de coach y coachée, esta confianza permitirá transmitir sentimientos que se convertirán en la mejor arma para conocer a las personas y poder comprometerlas con la institución. La idea es que esta confianza permita conocer las metas y objetivos personales del trabajador para que el coach logre alinearlos con los objetivos y metas estratégicos de la organización. Asimismo, la confianza genera el valor agregado, el compromiso y la motivación natural.

En una empresa que nunca ha experimentado un proceso de “coaching” se debe partir por contratar un coach externo, un experto ajeno a la empresa que trace una línea base de la situación actual en la organización, identifique las brechas que hay entre lo que la organización quiere alcanzar con los recursos que tiene y lo que lograría teniendo el talento humano con las debidas capacidades. Es importante que en esta primera evaluación se identifique a las personas claves, desde el punto de vista del liderazgo, con mucha capacidad de comunicación, influencia dentro de la organización  y que esté bien motivada. Con ellas se inicia el proceso de “coaching”.

El secreto de aplicar este “coaching” externo está en hacerlo con las personas claves identificadas para que luego éstas, se conviertan en coach internos y repliquen el proceso dentro de la empresa. Así, se da inicio a un ciclo propio de “coaching” y, en consecuencia, se va generando una cultura de “coaching”. En adelante, se realizarán planes de trabajo con metas alcanzables, grandes y poderosas (MMGGPP) para que sirvan de alimento de las emociones y den satisfacción al personal por haberlas logrado.

Por último, se debe tener en cuenta que para poder implementar una cultura de “coaching” dentro de una organización debe identificarse la figura de un líder que rescate y explore lo mejor de cada uno de los que conforma el conjunto de colaboradores y para que en un futuro se alcance una sinergia uniforme de equipo de trabajo.

Empodera a un colaborador y ganarás un Líder, entrena a un Líder y ganarás un Entrenador, refuerza a un Entrenador y ganarás un Mentor, explota a un Mentor y ganarás un Sabio.

Fuente: http://blog.aptitus.pe/coaching/trabajadores-motivados-y-comprometidos-con-una-cultura-de-coaching-interna/#more-1389

Alfonso Núñez Fernández, es Profesor principal de New Horizons Institute, Computing Learning Services. Actualmente cursa el PMI Leadership Institute Master Class (Master en Liderazgo del PMI); PMI & Harvard University & Massachuttes Information Technology School (MIT); 2010 – 2011. Magíster en Administración – Mención: Gestión Empresarial; Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
Director de Empresa Consultora en Dirección de Proyectos BIE Group y de Empresa de Ingeniería y Gerenciamiento de Proyectos VERANO-HEMISUL SCET. Ha sido Gerente de la Corporación Falabella Perú. Gerente de Proyectos Senior del Banco de Crédito BCP y Jefe de Planta en Cervecería Backus & Johnston. Fue Vice-Presidente, Presidente y en la actualidad Past-President de la Junta Directiva del Capítulo del Project Management Institute – PMI Lima-Perú.

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Vota por un candidato joven!




Siete postulantes jóvenes al Congreso compartirán sus opiniones y propuestas sobre diversos temas en el debate electoral ¡Habla Candidato! Conversemos con nuestros candidatos jóvenes al Congreso, que se realizará el 15 de marzo a las 5 p.m. en el Auditorio de Derecho. El ingreso es libre.

El debate, organizado por el Instituto de Democracia y Derechos Humanos (IDEHPUCP), reunirá a candidatos de los diferentes partidos políticos, cuyas edades no pasan de los 30 años. Los jóvenes aspirantes al Parlamento que participarán son los siguientes: Juan José Santivañez, por Alianza por el Gran Cambio, Renzo Ibañez por el APRA, Anyela Palomino por Fuerza 2011, Augusto Rey por Fuerza Social, Paloma Duarte por Gana Perú, Catherine Chava por Perú Posible y Diego Marcos por Solidaridad Nacional.

En este encuentro también participarán jóvenes representantes de diversas organizaciones de la sociedad civil, quienes plantearán preguntas a los candidatos.

Participa, es tú oportunidad de informarte sobre las propuestas y emitir un voto informado en las próximas Elecciones Generales del 10 de abril.

Instituto de Democracia y Derechos Humanos (IDEHPUCP)
Teléfono: 626-2000, anexo 7510
Correo electrónico: alberto.mori@pucp.pe
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Innovación, Investigación y Empresas


En los últimos meses se ha mencionando con más fuerza el tema de “innovación” como uno de los nuevos ejes motores de las empresas, los países y en general de las sociedades.

Es conocida la “historia” de las civilizaciones referente a las épocas desde el punto de vista económico. Frases acuñadas como la “edad nómade”, la “edad recolectora”, la “edad agrícola”, la “edad industrial”, “la edad de la información”, la “edad del conocimiento”… y ahora la “edad de la innovación”.

Si bien es cierto, existen aún muchas ideas y opciones sobre la edad que sigue a la “edad de conocimiento”, es esta última edad que en todos los países del primero mundo es el estándar de la industria pero que en América Latina aun está en proceso de serlo.

Sin embargo gracias a la globalización, la internet, el crecimiento poblacional, el desarrollo de mayores y mejores comunicaciones podemos ver que ahora todas las sociedades están interconectadas y de alguna manera nivelándose rápidamente entre sí. Es por ello que, si bien no tenemos una “edad de conocimiento” muy acentuada en nuestra región (y país) ya estamos pensando en el posible siguiente nivel… “edad de la innovación”.

La maduración de la optimización

Uno de los problemas, desde el punto de vista económico-empresarial, que nuestras organizaciones enfrentan para  innovar es el nivel de madurez empresarial.

Conversaba con un amigo que, por ejemplo, en el sector construcción, aún tenemos mucho por optimizar desde procesos, mano de obra, uso de tecnologías, equipos y herramientas y gestión administrativa y de proyectos. Entonces según conversábamos revisando estudios internacionales identificábamos que, aún nuestras empresas no están enfocadas en “innovar”. Esto se podría explicar dado que los responsables de tomar decisiones de alto nivel aun saben que pueden (y deben) optimizar la organización para generar mayores utilidades y resultados de todos los niveles.

Es por ello que cuando una empresa se enfrenta al dilema de la inversión de recursos para actividades para el fomento de la innovación (para de alguna manera generar una ventaja en el mercado y mejorar sus resultados) encuentra que puede siempre mejorar sus resultados simplemente optimizando su empresa y, por lógica, descarta el camino mucho más riesgoso de la investigación para llegar a la innovación.

Esto podría ser resultado de, por ejemplo, que en Perú aun no hemos madurado como economía “capitalista” que basa su crecimiento en el crecimiento  de empresas. Dado que tenemos  una historia capitalista muy breve (podría decirse empezando en aquella época cuando Velasco Alvarado fue derrocado por el año 78) y lo mismo sucede en el resto de América Latina: países jóvenes empresarialmente hablando.

No podemos exigirle peras al olmo

Otro de los problemas existentes es la falta de un lenguaje, área de conocimiento o “puente” que una los conocimientos de administración y gestión con los de investigación en ciencia y tecnología para poder generar la sinergia que impulse el desarrollo de investigación para la innovación empresarial.

Sucede que una persona no invertirá (y por ende su organización) en algo que no entiende. Si las personas responsables de tomar decisiones de alto nivel en las empresas desconocen por lo menos los conceptos básicos de ciencia y tecnología será imposible que se comuniquen con los ingenieros y científicos capaces de desarrollar investigaciones para el fomento de la innovación. Y sucede lo mismo en el campo contrario. Si un ingeniero o científico desconoce el lenguaje y las necesidades económicas de una empresa, (y centra su actuar a nivel filosófico y/o social económico) será incapaz de pensar en soluciones necesarias para las empresas, para así convencer a estas últimas de invertir y arriesgar para descubrir las innovaciones que impulsen tanto el sector económico empresarial como el sector de ciencia y tecnología de una nación.

Esto sucede en los  países en donde se entiende que la especialización educativa es el factor fundamental del avance del conocimiento pero soportado en la  creación de una capacidad de interconectar las diferentes áreas del conocimiento con profesionales no especializados responsables de soportar, por hacer una analogía, las puntas del taladro que avanzan para hacer los grandes descubrimiento de la humanidad.

Es simple de ver planteándonos las siguientes preguntas: ¿Alguna vez un científico se ha preocupado en la depreciación económica de los equipos en sus laboratorios? ¿Alguna vez un empresario se ha preocupado en la interacción electrostática de los iones de oro? La respuesta es NO.

La innovación necesita como uno de sus pilares una gran autoconfianza

Si tuviéramos los recursos, los equipos, los conocimientos y el tiempo adecuado para desarrollar investigación para el fomento de la innovación pero tuviéramos profesionales de la ciencia e ingenierías incapaces de asumir riesgos, retos y caminar en áreas del conocimiento donde nunca nadie lo ha hecho (con autoestima baja o nula), entonces la innovación será imposible.

Si al mismo tiempo tenemos una sociedad empresarial llena de personas “analfabetas” científicamente, que solo pueden ver avances en la optimización de sus organizaciones (y esto puede con llevar a la explotación y maltrato social) entonces nunca encontraremos los factores necesarios para desencadenar la sinergia para desarrollar innovación en nuestra sociedad.

Finalmente la innovación debería desarrollarse, como las demás áreas del conocimiento, en pos de la búsqueda de un mejor nivel de vida para nuestra sociedad. Sin embargo, sin haber alcanzado si quiera el nivel de innovación inicial, aun ahora nuestras áreas de conocimiento se aplican para el fomento de investigaciones extranjeras. Es decir, se busca colocar profesionales en proyectos internacionales para asegurar su “éxito” profesional.

Es fácil entender que, con los pocos recursos disponibles, formamos profesionales duramente esforzados para aprender, y luego de semejante esfuerzo los despedimos y regalamos a otros países para que usen sus capacidades en pos de soluciones para sus sociedades.

Esto se evidencia por la fuga de talentos en todas las áreas del conocimiento de nuestra sociedad.

Entonces pregunto: ¿Qué podemos hacer?

¿Alguien se anima a ensayar alguna idea innovadora para desencadenar la innovación? ¿Alguno tiene la autoestima suficiente para llevarla a cabo? Estas invitado!

Ilustración: Dibujo de la clasica historia del teléfono y como al no encontrar apoyo por parte de los grandes, su inventor decidió apostar el mismo para conseguir la inversión que necesitaba, aprendiendo de negocios y ya no solamente de electricidad.
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Gracias a los pollitos podríamos disminuir... ¿La delincuencia?


Leía en internet que la municipalidad de san Juan de Lurigancho está implementando programas para apoyar a las familias de bajos recursos, concretamente ha capacitado a la población para desarrollar pequeñas granjas y ha donado quinientos pollitos.

Esto, mientras las familias no se coman a los pollitos, podría ser el inicio para que muchas familias tengan un pequeño, pero viable, objetivo para desarrollar algún ingreso adicional. Ya sea por la venta de los pollos, que cada mes puede generar un ingreso adicional o por la venta continua de los huevos de estos.

Ahora bien, la delincuencia existe por diversos factores, uno de los cuales es por la falta de trabajo (o ingreso económico). Y es sobre este factor en el cual incide este programa directamente. Ya que muchas familias tienen hijos que se ven forzados a robar para tener algún ingreso. Dado que existen muchos peruanos que solo tienen educación secundaria incompleta, es difícil encontrar un trabajo y mas difícil aun iniciar un pequeño negocio y es ante esta frustración que muchos caen en la delincuencia entrando en un círculo del que difícilmente podrán salir. Sin embargo este programa puede ayudar a que al menos un porcentaje de aquellas personas que se dediquen a la delincuencia pero que intentan dejarlo apuesten por desarrollar un programa de crianza de pollos conjuntamente con la ayuda de la municipalidad y de esta forma encontrar una oportunidad para mejorar.

Por otro lado el sector económico más “pudiente” se encuentra enfocado en adquirir productos naturales, que no usen hormonas del crecimiento y sean más amigables con el ambiente. Y aquí es donde la idea que aplican en este distrito puede incursionar. Es cierto que hay muchas más cosas por solucionar, y creo que así se harán, sin embargo es importante recalcar que esta es una iniciativa educativa, experimental, pero sobre todo innovadora para disminuir la pobreza, la delincuencia y la carencia de las personas más necesitadas.

Ya sea que logremos desarrollar experiencias exitosas de algunos vecinos de este distrito que pudieran replicarse hacia mas familias, brindar facilidades de expansión para aquellas familias que lo necesiten (mas pollitos, mas comida, mas ventas), conectar a estas personas con quienes compran productos naturales (y están dispuestos a pagar más por estos productos), y generar una certificación que garantice la calidad de estos procesos (sanidad, seguridad, ecología) podremos descubrir cómo, posiblemente, crear una franquicia de crianza de pollos, que pudiera integrarse a la cadena de abastecimiento de muchos restaurantes en todo lima metropolitana y al mismo tiempo alimentar mucho mas sanamente a más personas. Todo este generando bienestar, mejor nivel de vida y más tranquilidad para quienes no tienen recursos.

Es cierto, hay muchos problemas intermedios para resolver, y estoy seguro que habrá muchas familias que fracasen, sin embargo si no lo intentamos, nunca sabremos si pudo funcionar. Es necesario poner de nuestra parte para brindar soluciones entre todos que, sumadas, generen una solución verdadera para todos.

Mis felicitaciones para la municipalidad de san Juan de Lurigancho. Esperemos que esta iniciativa prospere y genere bienestar para todos.
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¿Por qué nos comportamos como lo hacemos?

Quiero compartir con ustedes este importante video que esta subtitulado en español. Por favor tomense unos 10 minutos de su dia y revisen esta información que estoy seguro les ayudará a entender el comportamiento de los demas y el comportamiento de ustedes mismo.

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Los errores y el emprendedor


Siempre escucho a las personas intentado encontrar el problema clave fundamental en la creación de empresas. Escucho ideas como el efectivo de dinero, el conocimiento, la red de contactos, la dedicación y sacrificio, el estado civil, el gobierno, los impuestos, etc.

Me llama mucho más la atención escuchar ensayos sobre lo que un emprendedor falla. Aquí la lista es más larga y la euforia con la cual cada persona identifica esta “falla” es aun más intensa.

Hay que recordar que todo en la vida no tiene una solución mágica, mas si existe la búsqueda continua y el esfuerzo constante de corregir el rumbo y llegar a lograr lo que nos proponemos.

Tanto miedo tenemos a aprender que buscamos lugares donde nos brinden educación. Y es que la diferencia entre aprender y educar es muy grande. Al respecto escribí un artículo que puedes encontrar en esta dirección (Educación versus Aprendizaje).

Un emprendedor es una persona desesperada por aprender, más que por educarse. El aprender es parte de cada uno de nosotros, motivado por la curiosidad asociada a nuestra definición de ser humano. Un niño logra aprender muy rápidamente todo cuanto a su alcance. Sin embargo recibe educación para complementar aquello que no tiene cerca, para de esta forma poder crear un “estándar” de comunicación, de relación, de pensamiento y en general el “estándar” para pertenecer a una sociedad.

Podemos ver que la educación es el resultado de la creación de una secuencia de conocimientos resultado de la experiencia previa, documentadas en, por decirlo, un “índice” que se imparte de forma “obligatoria” a todas las personas para que formen parte de la sociedad. Es por ello que la forma y contenido de la educación depende de la historia, costumbres, ideologías y cosmovisiones de la sociedad en la cual uno se encuentra. Así como todo elemento complejamente estructurado resultado de la experiencia previa, resulta difícil cambiarse y adaptarse a nuevas realidades, tecnologías y pensamientos. Visto de otra forma la educación es resultado de la adición gradual de conceptos e ideas “de todos para todos”.

Todo lo contrario sucede con el aprendizaje. El aprendizaje esta guiado por nuestra curiosidad impetuosa de entender ¿por qué?. Es un proceso interno individual mediante el cual cada persona, a través del ensayo y error, observa, analiza, teoriza, verifica y concluye modelos de la realidad. De esta forma el aprendizaje se vuelve un proceso interactivo, donde existe un intercambio constante de información entre nosotros y nuestro entorno. Resultado de esto es que existe una mayor retención cuando aprendemos algo.

Es muy conocida la historia sobre el fuego (que viene en una cajita muy atractiva de fósforos o en un encendedor) cuando a un niño queremos instruir sobre su peligro. Podemos indicarle cuantas veces podamos que no debe hacerlo, sin embargo no es hasta que el niño aprende que el fuego efectivamente quema que realmente integra eso en su modelo de realidad.

Sin embargo el camino del aprendizaje está plagado de errores y perdidas “aparentes” de tiempo. Y digo “aparentes” porque muchas veces algo que aprendimos que en un momento parece una pérdida de tiempo con el tiempo se transforma en la respuesta a nuestras plegarias. Sin embargo enfrentar nuestro temor de equivocarnos al “invertir” tiempo en algo que “no sea útil” hace que cada uno prefiera recibir educación en lugar de buscar aprendizaje. Dado que la educación es una secuencia estructurada de conocimiento, y es estructurada por las mentes “más hábiles” de nuestra sociedad, pensamos que existe menos posibilidad de equivocarnos que el enfrentar solos las decisiones sobre “que conocimiento debo buscar para mejorar mi vida”.

Justamente en este punto es que debemos entender porque un emprendedor logra lo que otros no. Esta forma de enfrentar el miedo a equivocarse (o miedo al error) hacer que el emprendedor defina un rumbo para si mismo y confíe en poder lograrlo pese a estar minado de problemas, fracasos y errores. Esta confianza de escuchar su propia voz lo guía y motiva, mas aun a enfrentar las caídas, entendiendo que cada error o fracaso se traduce en un aprender convirtiendo una aparente “pérdida de tiempo” en un “tiempo de aprendizaje”. Logrando ver en donde todos ven un desperdicio de tiempo, una capitalización mediante la creación de conocimiento.

Nuestra sociedad esta “detenida” por miedo al error. Lamentablemente nuestro modelo educativo no encuentra otra manera para motivar a los estudiantes a educarse más que valiéndose en la amenaza de obtener una “mala nota” en los exámenes o métodos de calificaciones. Y es por ello que nuestra educación es reactiva, empujando a los estudiantes a recibir información (información que ellos no solicitan y que muchas veces no entienden porque la tienen que recibir). En vez de buscar generar curiosidad por el conocimiento, buscamos generar temor por la “mala nota” es decir terror al error.

Resultado de ello es que las personas tienen miedo a equivocarse y no es más que sobre caminos seguros que buscan crecer. ¿Cómo es posible entonces crear un resultado diferente al que siempre obtenemos?

Es asi que el emprendedor buscar generar confianza sobre si mismo, sobre sus ideas y sobre el camino que recorre, con la idea clara de alcanzar el objetivo que el ha definido confiando en ponerse de pie cuantas veces sea necesario y tomando decisiones en pro de lograr ese objetivo muy a pesar que los demás le digan que esté equivocado. Y es que el emprendedor logra ver relaciones de causalidad que otros no y son estas relaciones que le dan la confianza de poder alcanzar el objetivo siguiendo un camino diferente al que el resto toma. ¿Pero no es sin embargo el objetivo de un emprendedor diferente al del resto? ¿No es acaso que el emprendedor buscar arriesgar y tener libertar cuando las personas buscan seguridad y un horario fijo de trabajo? ¿No es acaso que el emprendedor está decidido a ser su propio guía cuando las personas buscan ser empleados en empresas donde “guían” sus días y horas?

Si existe una diferencia tan básica entre un emprendedor y una persona tradicional, ¿No deberían ser entonces los objetivos diferentes y a su vez los caminos a seguir diferentes? Y si los caminos diferentes son, ¿Cómo es posible que aquellos que buscan un objetivo distinto al tuyo, sin ninguna experiencia en recorrer el camino del emprendedor puedan decirte si estas en lo correcto o no?
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¿En que momento se arreglo el Peru?




Un muy buen video que nos invita a pensar en que realmente somos nosotros los responsables de nuestro futuro, de nuestros problemas y de nuestras soluciones.
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