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Felices Fiestas, felices cambios

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Juan Pablo Giron Lingan


El peruano, como todos los de seres humanos, no quiere aceptar sus errores. Nunca lo hace y siempre intentará ocultarlos. Más aún en un cargo público donde un error aceptado es un linchamiento público, un linchamiento producto de las críticas de aquellas personas que ni siquiera están en la posición de opinar.

Por otro lado una decisión tomada por una persona en el pasado, conociendo solo una parte de la información que usó esta persona puede convertir esta decisión en incorrecta, pero esta misma decisión se vuelve correcta si tienes toda la información. 

 
Esto es muy simple de ver en el ser humano, por ello las disputas entre parejas, familias, amigos, colegas de trabajo, etc. A esto me refiero poniendo un ejemplo simple y claro: ¿Qué hijo no se ha quejado por la forma en cómo un padre aplica rigor para corregirlo? Es muy simple, una prohibición para, por ejemplo, salir a alguna reunión es para un hijo algo injusto, mientras que para un padre es algo correcto. 

 
El hecho no queda allí, veamos lo que sucede muchas veces con elegir una carrera de estudios, con elegir la pareja de un hijo, con seleccionar a los amigos y con elegir las actividades que se dispone para su tiempo libre. Veremos qué siempre un padre tiene un punto de vista totalmente diferente al de un hijo, ¿Por qué? Es simplemente porque el padre tiene otros parámetros, con respecto de un hijo, de valoración de los riesgos, de los problemas, de los objetivos de vida, de la definición de diversión y también otra información (ya sea histórica o actual).

 
Volviendo al problema con los peruanos en sí, luego de haber visto un ejemplo simple de porque opinamos diferente sobre una decisión. El problema está en que nos creemos buenos capitanes de barco pero nunca queremos ser capitanes. Esa es la simple verdad de los peruanos.

La prueba es simple, por ejemplo en el caso de Fujimori. Si vemos la óptica desde afuera podemos ver que fue un corrupto, que robó, y que mató personas inocentes. Pero si lo viéramos en los zapatos de un presidente (con amenazas de muerte a tus familiares, con grupos de poder que te quieren fuera sea como sea, en medio de un país sumido en guerra con el terrorismo, financiado por narcotráfico, con amenazas militares de otros países y con cien mil problemas que resolver todos urgentes) creo que sería fácil tomar una decisión que para otros sería un error. Tal vez desde el punto de vista del mismo Fujimori, el no cometió un error, tal vez intentó hacer lo mejor que pudo. Con esto no intento opinar desde el punto de vista legal o político, simplemente quiero mostrar la diferencia de perspectiva de opinar estando fuera del cargo, que estando en el cargo.

Es simple. Si estás en una situación de matar o ser muerto, la decisión de cualquiera es simple y obvia. Que sea correcta o incorrecta es muy difícil de afirmar. Lo mismo con un padre, ya que desde su óptica hizo lo mejor que pudo, pero desde la del hijo, no necesariamente... y encima esto cambia con el tiempo, porque en un futuro el hijo puede cambiar de opinión y entender mejor a su padre y ya no tener resentimiento si no gratitud por un mismo acto que antes el hijo no entendía.

A lo que voy, es que un ser humano no puede reconocer un error, en el caso de que, para él no fuera un error, aunque para los demás sí. Esto resulta porque una persona toma una decisión basada en la información que tiene, esta información nunca será recibida de la misma manera y en la misma amplitud por los todos.

Es como si un soldado en plena guerra y disparara contra uno de su mismo bando. ¿Fue error? Seguramente sí. Pero si tú fueras el soldado y hubieras disparado por confusión, ¿Sería un error? ¿Opinarías igual que si fueras un observador? ¿Opinarías igual si fuera tu hijo? ¿Opinarías igual si fuera tu enemigo? Pero fue un error para los que lo ven como un hecho pasado. Y lo castigarían, porque la función de un soldado es no equivocarse. Entonces ¿Cómo sabes que fue un error? ¿Cómo sabes que no lo hizo a propósito? ¿Cómo sabes que intento (o intentaste) ver bien y no pudo (no pudiste) y que realmente pensó era un enemigo?... ¿Por lo que se dice  por personas ajenas a la situación?.

Lo mismo es con la política. No hay un manual de cómo actuar. No hay una cátedra de cómo enfrentar situaciones desconocidas. ¿Entonces fue un error? ¿Se equivocaron? Es fácil decirlo cuando las cosas salieron mal... pero ¿Sabías que iban a salir mal?

Pensarías que fue un error si supieras que había una decisión que te llevaría al no error. Sin embargo esta es una suposición que se toma solo cuando el hecho ya pasó. No antes. ¿Cómo entonces tomar una decisión correcta? ¿Cómo concluyes que eres incompetente para un cargo?

Es parecido a un científico. ¿Cómo sabes que eres bueno o malo? ¿Porque te acercas a encontrar aquello que es desconocido? pero en el camino todos hemos fallado muchas veces... ¿Cierto? Igual como en el amor… ¿Quién no se ha equivocado con su pareja? Sin embargo eso no nos descalifica para seguir buscando una o ser pareja para alguna otra persona.

Por otro lado ¿Cómo puede un político decir que es malo? ¿Porque después de tomar decisiones las cosas salieron mal? ¿Fue su responsabilidad cuando hay cientos o miles de actores debajo del político en donde cada uno también toma su decisión para ejecutar la orden creada por un presidente o alto cargo? 

 
Al menos en un experimento científico buscamos tener todo controlado antes de iniciarlo... en la vida real no se puede. Es por ello que un político no puede ver si está errado o no... Por eso no podemos esperar que se auto examinen y den un paso al costado.

Es por ello que nuestra clase política sigue y seguirá en el rumbo que esta. La única forma de transformar nuestra clase política no es exigiéndole cosas, es cambiándola. Pero ¿Quiénes serán los nuevos políticos? Creo que la respuesta está en cada uno de nosotros.

Lamento decirles que el futuro lo construyen aquellos que toman acción, no porque los llamen, los citen, los inviten o los convoquen. Aquellos que esperan sentados ser llamados, siempre estarán sentados esperando ser llamados. Si tú esperas que un político te llame para cambiar el Perú, pues sigue sentado, porque él no te conoce y no tiene porque conocerte. No has hecho nada para mostrarle que lo puedes ayudar. Y créeme que hay cientos de personas detrás de un político convenciéndolo que lo pueden ayudar, pero que realmente tienen otras intenciones. ¿Cómo esperas entonces que te llamen? ¿Por qué tienes un título universitario o de maestría? ¿Por tus ideas que son solo ideas nunca llevadas a cambio? ¿Ideas que ni siquiera tú quieres ejecutar porque consideras que es mucho riesgo para ti? ¿Por qué eres un buen ciudadano?... ¿Lo eres?

Entonces siempre siéntate a esperar que alguien de el cambio y tu solo serás un accesorio mas de ese cambio, cuando ya todo se haya dado.

Ese es justamente el problema de nuestro país (y región). Queremos que todos los demás hagan las cosas que deben hacer. Fantaseamos de como debería ser el mundo y esperamos que el resto construya ese mundo. Y nos asignamos una partecita patética en ese sueño, partecita que trabajaremos cuando los demás construyan el resto del sueño (sí, yo hare mi parte en mi país cuando hayan recursos, las personas, la oportunidad... antes no, porque no se puede). Si aplicas este pensamiento a todo el mundo, pues todo el mundo está sentado esperando... Como tú.

Por eso estamos como estamos.

Creo que la responsabilidad de cada persona, como ciudadano, es aprender lo necesario para ser un gran ciudadano. Y ojo he dicho APRENDER, no he dicho que te enseñen. Y aquí la diferencia. También se sientan a esperar, aquellos que esperan que ingresen en el currículo de alguna carrera lo que se necesita para cambiar el mundo, porque si está fuera del plan de estudios, simplemente no lo estudian. Por ende esperan que les ENSEÑEN las cosas.

Muchas veces escucharás frases como estas: “Como yo no sé nada de política, por eso no hago nada de política”. Total debo "saber" de eso para aplicarlo. Entonces limitas tu actuar a lo que “te enseñaron”, sin embargo nunca hiciste nada por APRENDER otras cosas ti mismo y construir el conocimiento que necesitas para ser un gran ciudadano. 

 
¿Te has preguntado cuál es el currículo de "el gran ciudadano"?

Porque así como uno aprende a ser buen amigo, buena pareja, buen hijo, buen padre también puedes aprender a ser buen ciudadano.

Lamentablemente como tú mismo te sientas a esperar que el universo vaya hacia ti (políticos que te pidan ayuda, conocimientos de otras áreas que no conoces… en general un futuro mejor para todos) entonces deberás hacer eso, esperar. 

 
Eso te deja en un papel de observador (y vaya que somos buenos observadores ¿Cierto?) pero es diferente ponerse de pie y empezar a transformar, asumir la responsabilidad de un cargo público, de tu vida… de todas las cosas que te suceden ... porque es mucho más difícil, pero no imposible.

Dicen en la india, o china... creo que buda (la memoria no ayuda)... "junta motas de polvo y construirás una montaña"...

Lamentablemente no tenemos la paciencia para entender que el cambio demora... y nos desesperamos por unos años en que no vemos una transformación completa y por eso nos vamos renegando como niños engreídos a quienes no nos dan lo que queremos, frustrados por no tener los juguetes que creemos deberíamos tener.

Pídele a un niño de 5 años que espere 1 año más para viajar y verás que muere de impaciencia. Pídele a un señor de 50 años que espere un año más para viajar y verás que sí espera. El problema es que para un niño de 10 años, un año es 20% de su vida, mientras que para uno de 50, un año es el 2%. Por eso los jóvenes inexpertos se desesperan.

Porque uno busca la gratificación inmediata. No piensa en un futuro para sus hijos, para sus generaciones... sin embargo si lo piensa cuando… ya tiene un hijo, momento en el cual posiblemente es más difícil ya cambiar el futuro.


No piensa uno en darle un mejor futuro a su hijo cuando está en la universidad y tiene 17 años. Como no piensas en un hijo y faltan largos años para tener uno, no piensas aun en dejarle un futuro mejor. Pero si lo tuvieras claro desde los 17 que tus acciones crearán el futuro de tu hijo, empezarías cuanto antes. Esto claro es muy difícil.

Es simple... ¿Te preocupabas a los 10 años de como seria tu mundo a los 20?... y a los 20 ¿Te preocupabas como sería a los 50? O es que solo vives de fiesta en fiesta para un fin de semana apuntando a tener un departamento y un carro… y listo.

Ese es el problema. Debemos dejar de vernos como simples títeres que solo sabemos galopar en nuestra línea. Debemos empezar a sentirnos como responsables del futuro de la humanidad, y empezar a tomar acciones (aprendiendo, ejecutando, y haciendo) para tener en 50 años el futuro que queremos.

Un paper en una exposición, una clase para los mas necesitados, un ejemplo de trabajador en el extranjero, o quedarse en el Perú sacando adelante un negocio para generar más puestos de trabajo, sea como sea debe ser siempre entendiendo que el cambio empieza en cada uno de nosotros, no solo cambiando nosotros (esa es una frase muy retórica) si no empezando a cambiar TODO (juntando motas de polvo para tener una montaña).

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